Münchem, la ciudad de la cerveza

Llegamos a Münchem en un bus un sábado más o menos en la tarde. Curiosamente las comunicaciones en Alemania por bus son medio difíciles porque quienes usan estos servicios son solamente personas que conocen perfectamente las rutas, paraderos y terminales. Salir del terminal para agarrar el metro no es lo más fácil, pero eventualmente se logra sin necesidad de mucho esfuerzo.

El hostal no quedaba en el centro, así que nos tocó caminar bastante, aunque en las indicaciones no parecía tan lejos. El hostal era uno de esos gigantes llenos de habitaciones en los que, como ya he repetido alguna vez, se pierde todo el sentido de conocer gente y la costumbes típicas de la ciudad. Sin embargo en el bar pudimos conocer a varias personas, algunas de ellas incluso nos acompañaron a recorrer la ciudad y en una noche tuvimos una discusión con un estadounidense que consideraba latinoamérica el patio trasero de los gringos, afortunadamente unos británicos y un personaje de Alaska apoyaron nuestro argumentos en contra de un descendiente de Vietnamitas que de repente decidió que su país (USA) era superior a los demás. Esta noche, en medio de tragos largos de cerveza que nublaron gran parte de mi conocimiento, tuve mi primera pelea en la defensa de mi continente.

Münchem es más divertido si alguien le muestra a uno los lugares donde comprar cerveza barata, porque los Biergarten son bastante costosos, pero tengan en cuenta que a cualquiera de ellos pueden llevar su propia comida para ahorrarse plata y sólo disfrutar de la cerveza. Este plan tienen que hacerlo porque la imagen típica del alemán tomando cerveza en vasos gigantes es realmente de esta región. Los tres más recomendados son: el que queda en el Chinesischer Turm porque es al aire libre y dentro del Englischer Garten que es un parque gigante donde uno puede disfrutar de largas caminatas, ríos, y ver a los surfistas de río (un plan que toca ver). El otro Biergarten es el de la cerveza Hofbräuhaus simplemente porque parece un calabozo y eso aumenta bastante la diversión, el de la cerveza Hacker-Pschorr porque es de las mejores cervezas y porque su biergarten el Cirkuswiese queda justo frente a Theresienwiese, el lugar donde se celebra el Oktoberfest, y finalmente el Viktualienmarket porque es el mejor lugar para conseguir cualquier tipo de embutidos alemanes.

Desafortunadamente en Münchem nos llovió demasiado, así que nuestro paseo fue pasar de biergarten en biergarten huyendo de la lluvia. Excepto por un par de horas que estuvimos tomando fotos a los surfistas de “caño”, de quienes les dejo un excelente set de fotos:

 

Al final de este viaje, que acabó muy rápido por culpa de las lluvias, salimos por Memmingem, una opción no muy convencional, pero en este aeropuerto es desde donde sale la aerolínea Low Cost Ryan Air, para esto tengan en cuenta que existen varios medios para llegar hasta allá, pero el mejor es el bus del aeropuerto que sale frente a la estación de tren. El vuelo fue directo hasta una ciudad cercana a Barcelona, esta aerolínea tiene su propio aeropuerto a las afueras, porque su bajo costo implica que tienen que aterrizar todos los vuelos en emergencia por la falta de gasolina de reserva y esto hizo que muchos aeropuertos grandes les prohibieran su presencia. Lo peor de todo es que a veces vuelan pilotos en prueba y éste si que fue uno de esos. El vuelo se movió tanto que al final los alemanes aplaudían con euforia; nunca había vista gente sería tan emocionada por vivir.

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